Caserío de Masca

Tesoro oculto de Tenerife

Las viviendas del Caserío de Masca se distribuyen a lo largo de las crestas montañosas, aprovechando al máximo cada rincón habitable y aferrándose al borde de los profundos barrancos que caracterizan la isla. Masca siempre ha sido un lugar remoto y apartado de la civilización. La electricidad llegó aquí hace relativamente poco, y sus carreteras eran antiguamente simples caminos polvorientos. Durante mucho tiempo, el único acceso al exterior era el Camino de los Guanches, que lo comunicaba con Santiago del Teide.

En su arquitectura destacan la casa de los Avinculados y una minúscula iglesia del siglo XVIII. También nos podemos encontrar un pequeño museo etnográfico, que ofrece una ventana al pasado mostrando cómo vivían los habitantes del pueblo antes de que el turismo transformara la isla. Hay, además, un centro de artesanía. Según la tradición, el pueblo fue utilizado como escondido por piratas que recorrían el Atlántico. Esta conexión histórica añade un toque de misterio al lugar, avivando la imaginación de los visitantes.

Después de explorar el pueblo o completar la ruta del barranco, nada mejor que disfrutar de la cocina local. Masca cuenta con acogedores restaurantes que sirven platos tradicionales canarios, como el cabrito asado, las papas arrugadas con mojo y postres caseros. Todo ello acompañado por vistas que hacen que cada comida sea aún más especial.

Si desea hacer la visita en coche, y sea propio o de alquiler, el camino hacia Masca puede ser desafiante para conductores inexpertos debido al desnivel y a la gran cantidad de curvas.

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